Un centro de empleo muy especial en Fuerteventura

  • Adisfuer empezará este año a construir la nueva granja avícola, que será referencia industrial en la Isla
La granja utiliza clasificadoras manuales, para que los chicos puedan llevar a cabo la colocación de los huevos, uno a uno, en sus cartones y, después, en las cajas. Foto: Carlos de Saá.

Este año 2020 va a ser muy importante para Adisfuer. La asociación, que fue declarada de utilidad pública en 2007 y de interés público de ámbito insular en 2008 y cuenta con la calificación de centro especial de empleo, trabaja por la inclusión “en todos los aspectos de la vida” de las personas con discapacidad en la Isla.

Cuando se cumplen 27 años de una trayectoria que ha recibido el Premio del Cabildo de Fuerteventura a la labor social, la asociación quiere dar un salto cualitativo en su proyecto de integración de la granja avícola y prevé comenzar las obras de sus nuevas y señeras instalaciones en el terreno del Barranco de la Torre, en Antigua, que cedió, en su día, el exalcalde Juan Évora.

El suelo, que quintuplica los actuales 10.000 metros cuadrados en los que se asienta la granja, situada ahora en Valle de Jaifa (Antigua), permitirá una ampliación exponencial de la actividad, pasando de 15.000 gallinas a las 37.500 previstas en el proyecto, lo que también duplicará la producción de huevos (actualmente se venden cuatro millones de unidades al año).

La artífice del milagro es la ingeniera agrónoma Carmen López, gerente de Adisfuer y administradora única de la granja de gallinas desde 1996, que insiste en que el único propósito del proyecto es “crear puestos de empleo para personas con discapacidad, no enriquecernos”.

Esta firme convicción es la piedra angular de todo el plan de negocio de la granja. Así, se ha renunciado a surtir de huevos a todos los hipermercados de Canarias de una gran superficie comercial, “por no tener capacidad de producción y negarnos a comprar huevos de fuera”, explica Carmen.

Otra medida que, visto desde el mundo empresarial, parece contraproducente, es la búsqueda de maquinaria manual, en lugar de tecnología puntera. “Precisamente lo que queremos es mano de obra, así que buscamos las clasificadoras de huevos más antiguas que hay en el mercado, para que nuestros chicos puedan llevar a cabo la colocación de los huevos, uno a uno, en sus cartones y, después, en las cajas”, reitera la gerente de Adisfuer, que asegura que con la tecnología actual la granja entera “podría ser llevada por dos personas”.

Por el contrario, en las actuales instalaciones avícolas trabajan 12 personas (ocho de ellas con una discapacidad) y el resto, hasta completar una plantilla de 30 empleados, en otras actividades laborales que también gestiona la asociación como centro especial de empleo, como las llamadas brigadas de servicios.

En las actuales instalaciones avícolas trabajan 12 personas (ocho de ellas con una discapacidad) y el resto, hasta 30 empleados, en otras actividades laborales

De esta forma, se oferta el servicio de limpieza de las flotas de varias entidades públicas, como los ayuntamientos de Puerto del Rosario y La Oliva, así como del Consorcio de Aguas. En estos momentos, se negocia con el Cabildo asumir también la limpieza de los vehículos de la institución. Asimismo, se realizan labores de jardinería y está en proyecto recuperar el servicio de mantenimiento del tortuguero de Morro Jable, que ya se llevó hace tiempo.

Adisfuer sufraga también actividades lúdicas para el colectivo de personas con discapacidad, que  se realizan habitualmente por las tardes. Entre ellas destaca la banda de Adisfuer, integrada por una quincena de miembros, dirigidos por Santiago Marrero.

Los espectáculos de este grupo musical, que congregan a grandes voces y formaciones canarias, son una cita ineludible en el calendario cultural majorero y, de hecho, el último festival, en el que también participaron Tabajoste, Los Gofiones y Pepe Benavente, mantuvo “clavados durante tres horas” en el asiento a los asistentes, que llenaron el Palacio de Congresos de la capital.  

La banda es solo una de las actividades de ocio que financia Adisfuer con fondos propios. La asociación asume sesiones de musicoterapia en los centros ocupacionales y mantiene un invernadero, en los aledaños de la granja, cuya producción íntegra de verduras se dona a otros proyectos solidarios de la Isla, como la Iglesia Cristiana Moderna, Refugio Majorero y otros, dando todo un ejemplo de economía circular.

Estas actividades se sufragan casi en su totalidad con los beneficios de la granja, ya que Adisfuer recibe al año una subvención del Cabildo de 65.000 euros, “que apenas sirven para cubrir la mitad de los gastos de la oficina, asesoría, teléfono y las tres nóminas de administración”, explica Carmen.

Cerrar el círculo productivo

Como ingeniera agrónoma, Carmen López ha firmado el proyecto de la futura granja y se encargará de la dirección de obra de la misma. La técnica, que califica esta empresa como su “proyecto de vida”, ha pasado por varias vicisitudes desde que presentara el proyecto básico en el año 2011, incluyendo un problema de salud el pasado año, que ralentizó la tramitación, aunque nunca dejara de trabajar.

Una vez culminados los pasos burocráticos, entre ellos una declaración de impacto ambiental, al ubicarse el suelo en zona ZEPA y estar dentro de la Red Natura 2000, se comprometieron, en la anterior legislatura, las partidas necesarias, que suman cuatro millones de euros, del Cabildo y el Gobierno de Canarias.

El cambio político afectó también al proceso, si bien los actuales responsables de la Consejería de Agricultura Ganadería y Pesca y el Área de Bienestar Social del Cabildo han recogido el testigo de este proyecto que “no solo será un centro de integración, sino una referencia empresarial en la Isla”, subraya Carmen.

Solo en la construcción de las instalaciones se dará trabajo a varias ramas profesionales y, una vez culminada la granja -se espera que entre en funcionamiento en no más de tres años-, se ofertará empleo en todas las etapas del proceso de producción.

También en este punto se amplían los objetivos, ya que Carmen López ha proyectado una empresa avícola que “cierra el círculo”, según sus propias palabras. La granja criará los pollos de un día hasta los seis meses, que es la edad en la que las gallinas empiezan a poner huevos. Actualmente, se compran a Gran Canaria ya con dos meses.

Después de la edad ponedora, hasta los 18 meses, se prevé asumir el sacrificio de los animales para su venta como producto cárnico. Cabe destacar que la línea de gallinas y conejos del matadero insular nunca ha estado en funcionamiento desde su creación.

Por este motivo, Adisfuer regala las aves de 18 meses, que han acabado su ciclo ponedor, a distintos establecimientos o colectivos, en cada reposición de gallinas, una acción que se realiza dos veces al año, para proceder, también, a la desinfección de las instalaciones.

Medidas sanitarias

Carmen López no elude el debate sobre las condiciones en las que se mantiene a los animales en las granjas avícolas y asegura que “por tratarse de una actividad agroalimentaria, ya que hablamos de un producto de consumo humano, está sujeta a medidas estrictas y a continuos registros sanitarios·.

“Aunque, evidentemente, el animal estaría mejor suelto, los expertos veterinarios recomiendan las jaulas, para evitar epizootias, a las que las gallinas están muy expuestas, ya que se pueden contaminar de gusanos, ratas u otras aves con las que entren en contacto”, señala.

“Por otro lado, en Adisfuer tenemos que trabajar con esta organización mecánica, por las condiciones físicas de nuestros chicos”, apunta Carmen, que indica, no obstante, que las jaulas son amplias y las gallinas pueden moverse dentro con soltura. 

Aunque trabajar con gallinas es una labor delicada, “es lo que sabemos hacer, lo que se nos da bien, ya que tenemos todo vendido por anticipado, y lo que nos mantiene económicamente”, insiste esta peculiar ingeniera, cerebro de una empresa de objeto social que lleva 27 años integrando en el mercado laboral a personas con discapacidad.

Carmen no niega estar satisfecha con lo conseguido e ilusionada con lo que queda por delante, pero dice con humildad que este logro “es un modesto grano de arena” y que le hubiera gustado “crecer más”. Quizá la nueva granja logre hacer realidad este sueño de integración.

Maqueta de la nueva granja

La asociación prevé comenzar este año las obras de sus nuevas y señeras instalaciones en el Barranco de la Torre. El suelo, que quintuplica los actuales 10.000 metros cuadrados en los que se asienta la granja, situada ahora en Valle de Jaifa (Antigua), permitirá una ampliación exponencial de la actividad, pasando de 15.000 gallinas a las 37.500 previstas en el proyecto, lo que también duplicará la producción de huevos (actualmente se venden cuatro millones de unidades al año).

Fuente: Diario de Fuerteventura

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