Cuando estudiar es una barrera

El IES Agustín de Betancourt reclama la instalación de un ascensor que garantice el acceso al centro a toda la comunidad educativa



Un instituto público que no es accesible es una dificultad para alumnos y profesores, incluso para los padres y madres que por cualquier circunstancia no puedan subir escaleras. El 4 de diciembre de 2017 finalizó el plazo para que todos los edificios de uso público fueran accesibles, tal y como lo establece el Real Decreto Legislativo 1/2013, de 29 de noviembre.

Tres meses después, en marzo de 2018, la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias también emitió el decreto 25/2018, de 26 de febrero, que regula la inclusión educativa y la atención a la diversidad. Sin embargo, la primera nunca será realidad en tanto que existan barreras que impidan acceder no solo a los contenidos, sino también a los propios centros educativos.

Los alumnos del Instituto de Enseñanza Secundaria Agustín de Betancourt, en el Puerto de la Cruz, que sufran cualquier dolencia física o lesión no pueden acudir a clases porque las aulas están ubicadas en el primer y segundo piso y hay que subir muchas escaleras. El proyecto para un ascensor está hecho y presupuestado, pero todavía no hay información por parte de la citada consejería de cuándo será una realidad.

Este instituto fue el primero que se construyó en el norte de Tenerife y debido a su antigüedad tiene muchas deficiencias que se convierten en verdaderas barreras al estudio cuando el alumnado o el profesorado se quiebran una pierna y tienen que moverse en muletas o sillas de ruedas. Comenzó a funcionar el 1 de octubre de 1955, aunque fue creado tres años antes como Centro de Enseñanza Media y Profesional de modalidad agrícola-ganadera, subvencionado por el Cabildo de Tenerife.

Con el paso de los años, su transformación educativa fue una realidad. Pasó de ser un instituto laboral a uno técnico, después a instituto de Bachillerato y actualmente es un instituto de Enseñanza Secundaria que alberga además otros estudios, ya que allí se imparten clases de la Escuela Oficial de Idiomas, bachilleratos presenciales y semipresenciales, ciclos formativos de Grado Medio de Gestión Administrativa presencial, ciclos formativos de Grado Superior de Administración y Finanzas presenciales y semipresenciales.

Pero esta amplia y variada oferta educativa no se corresponde con sus instalaciones, que utilizan personas mayores. Como contrapartida, cabe destacar que es un centro preferente para alumnado con discapacidad auditiva.

En este curso escolar hay un nuevo equipo directivo, encabezado por María Goretti Padrón Cabrera, quien estuvo en el anterior como jefa de estudios durante tres años, y lleva en el centro desde 2006. Desde entonces, ha oído quejas, reclamaciones y peticiones para que se instale un ascensor, una actuación importante que un centro educativo no puede asumir con recursos propios, sino que tiene que hacerlo a través de la Dirección General de Centros e Infraestructura Educativa del Gobierno de Canarias.

Con el anterior equipo directivo se realizaron varias obras para poder acceder al aula de Tecnología y de los ciclos formativos, y se construyeron rampas en el exterior que comunican los diferentes espacios del colegio, como pueden ser las canchas deportivas o el salón de actos.

Estos trabajos se llevaron a cabo en su momento para que una alumna de ciclo formativo que estaba en silla de ruedas pudiera acceder a este último recinto. “Pero el mayor problema está en el edificio principal, y para eso tienen que venir técnicos, hacer proyectos y pasar un presupuesto”, insiste Padrón.

MÁS FUERZA

La directora asegura que la idea del ascensor empezó a tomar más fuerza cuando se incorporó Inés Dago, la actual jefa del departamento de Inglés de la Escuela Oficial de Idiomas.

Fue ella quien hace más de un año envió un escrito a la Consejería de Educación para solicitar su puesta en marcha, dado que le colocaron una megaprótesis tumoral y tiene dificultades para subir y bajar las escaleras. Además, no debe hacerlo por recomendación médica, ya que “se va aflojando” y tiene que cuidarla, explica. En este curso escolar le habilitaron un aula de Laboratorio para poder tener un horario de mañana y de tarde, ya lleva tres cursos que le dejan un espacio en la planta baja donde se ubican los laboratorios.

La única respuesta que ha tenido hasta ahora a su solicitud es el silencio administrativo, pese a que asegura que no la remitió “por beneficio propio”, sino para que todas las personas que sufren algún tipo de discapacidad o un problema puntual que les impida acceder a las aulas no se vean limitadas a la hora de querer estudiar.

No obstante, sabe que este año acudió un técnico del citado departamento para estudiar la posibilidad de construir esta instalación y así lo corrobora Goretti Padrón. “Hace unos dos meses vino un arquitecto de la Consejería que trabaja con la directora general de Infraestructura Educativa. Espacio para hacerlo hay, pero es necesario ejecutar obras desde la casa donde vive el personal de mantenimiento hacia el nuevo edificio, donde está ubicado Bachillerato”, indica.

Además de Inés, en el IES Agustín de Betancourt imparte clases un profesor de Física y Química que también tiene una discapacidad y es otra de las personas que han intentado movilizarse para implantar de una vez por todas el ascensor. Aunque no es personal definitivo, lleva cinco cursos consecutivos en el centro en comisión de servicio “y le hubiese venido bien tener un ascensor”, sostiene Padrón.

Cuando asumió la dirección “había cosas en el centro que era necesario mejorar con cierta urgencia, como el control del absentismo del alumnado”. Por este motivo se acometió una doble reja de entrada y actuaciones en los baños y los jardines, “que estaban dejados de la mano de dios”, apunta Goretti Padrón.

Sin embargo, no descarta seguir luchando para conseguir este recurso, ya que entre los proyectos del equipo que preside está el poder conseguir un centro accesible para todo el alumnado, donde estudiar no sea una barrera, y para ello no es necesario esperar a que exista una demanda de matrícula de estudiantes con discapacidad.

PETICIÓN EN CHANGE.ORG

Pese a que es consciente de que no es una tarea sencilla, para lograrlo cuenta con la complicidad del resto de la comunidad educativa que inició una petición en la plataforma Change.org y retomó una vieja demanda que hasta el momento no ha sido atendida por los responsables de las administraciones públicas competentes, aunque se desconoce el motivo.

Fuente: Diario de Avisos

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