Bodas de plata por todo lo alto

La ONG Probosco, que atiende a personas con discapacidad, celebra en 2019 su 25 aniversario con diversas actividades

Ya han pasado 25 años. Un cuarto de siglo en el que los avances han sido significativos aunque todavía queda mucho por hacer en materia de discapacidad, en la que la entidad sin ánimo de lucro Probosco, es un referente en La Orotava.

“Falta mucho, vamos siempre con un paso en el aire, se habla y no se ponen los cimientos, se puede votar pero hay ahí un condicionante que no está tan claro, o queremos tirar para adelante y solo son proyectos piloto. Siempre es más lo que se ve que lo que todavía se sustenta. En realidad, falta el clic de que las personas con discapacidad también son personas y hay que normalizar más”, sostiene su directora, Elena Cañete, quien lleva 25 años batallando sin parar. En cualquier caso, si hay que hacer balance de todo lo conseguido en este tiempo, sin duda, es positivo, asegura.

Probosco ha puesto en marcha diversos proyectos que ya están consolidados en la Isla, como el Festival de Cortos con motivo del Día de las Personas con Discapacidad que tiene lugar cada 3 de diciembre, o el mercadillo solidario en las fiestas patronales de la Villa. Por eso, quiere celebrar su 25 aniversario como mejor sabe, con diferentes actividades que se realizarán durante todo el año que tengan como objetivo la visibilización de este colectivo.

La primera de ellas comenzó la pasada semana con la organización de las I Jornadas Abriendo Puertas, donde los participantes y la comunidad en general demandaron la igualdad de oportunidades de aquellas personas que poseen capacidades diferentes al resto.

“La idea es trabajar de una manera mucho más participativa y por eso pensamos: “Ya está bien de hablar, de que los profesionales nos reunamos para contar nuestras batallitas y vamos a hacer un esfuerzo de participación real, para que las personas con discapacidad cuenten, sus avances, sus vidas”, porque en realidad, detrás de su día a día hay metodología, apoyo y profesionales”, comenta Cañete. Y así fue, las personas con discapacidad fueron los verdaderos protagonistas de una actividad que reunió a cerca de 500 personas procedentes de distintos puntos de la Isla y la Península en el Centro de Congresos del Taoro, en el Puerto de la Cruz, y que contó con la participación, entre otros, del actor de la película Campeones, Alberto Nieto y la nadadora Michelle Alonso.

Es la primera iniciativa que se organiza con motivo del 25 aniversario y ha sido un debut “por todo lo alto”, pero todavía quedan muchas más acciones para reivindicar la figura de las personas con discapacidad, su derecho al voto, a la sexualidad, su participación social y a vivir de forma independiente. Esto último es una realidad muy próxima ya que existe un compromiso del Gobierno de Canarias y del Cabildo de Tenerife y el Ayuntamiento les ha cedido las viviendas que ya están montadas. Cañete hace hincapié en que la vivienda es el derecho más básico de las personas y, además, se ha demostrado que quienes están en residencias o en centros ocupacionales sufren un desarraigo emocional importante, problemas de conducta y menos calidad de vida. “Si somos una sociedad comprometida, no podemos permitir que haya gente que viva así. Incluso para los trabajadores, el estrés no es el mismo si acompañan a cinco personas que a veinte, por el ruido y las situaciones de emergencia que puedan surgir, no es manera de vivir”, subraya.

EL ENTORNO

La directora explica que es indispensable también poner el foco en el entorno, “para que sea facilitador, ya que cuando alguien tiene mucha dificultad lo que quiere es recluir a la persona en un lugar y romper con eso es complicado”. Por eso, Probosco ya no avanzará en otra línea “ni tampoco aceptará plazas que no tengan un modelo de una pequeña unidad de convivencia, porque nadie quiere vivir con 20 o 30 personas”, insiste su directora.

Eso conllevará cambios en el actual edificio de la entidad, ubicado en el número 12 de la calle Tomás Zerolo, que en un futuro próximo se dividirá en dos unidades de convivencia de siete personas cada una que se sumarán a las tres ya existentes. Los recursos en la planta baja del inmueble, como la piscina, o los espacios destinados a talleres, serán para el acceso de todas aquellas personas que quieran ir, y de ese modo “el día a día será de una manera más normalizada”, recalca Elena Cañete.

Esto último encaja con el modelo que defiende Probosco, en el que entiende que las instituciones tienen que ser más invisibles. “Tienen que estar ahí para apoyar, pero la visibilidad la tienen que tener las personas. Nosotros entendemos el apoyo a la persona, a un plan de atención individualizado de acuerdo a sus necesidades”, indica.Actualmente la organización atiende de forma integral a una treintena de personas durante las 24 horas, pero con un modelo más flexible “sin duda podrán beneficiarse muchas más”, subraya, por último.

Fuente: Diario de Avisos

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